En un contexto de rápida transformación, está surgiendo una nueva economía energética, impulsada por décadas de progreso tecnológico. Sin embargo, la historia revela que el camino hacia la innovación en energías limpias puede ser gradual. Descubrimientos cruciales, como el efecto fotovoltaico en la década de 1830, la primera célula solar en la década de 1880, y la turbina eólica en la década de 1880, evidencian que el crecimiento tecnológico solo se materializa décadas después. La energía solar alcanzó el 1% de la generación mundial en 2015, mientras que la energía eólica alcanzó el 1% en 2008. Las baterías de iones de litio, ahora omnipresentes, solo ingresaron al mercado masivo en 2010.
Aunque alcanzar cero emisiones netas de CO2 para 2050 no requiere conceptos científicos fundamentales nuevos, la innovación sigue siendo esencial. Según el Escenario de Emisiones Netas Cero para 2050 (Escenario NZE), el 35% de las reducciones de emisiones provienen de tecnologías en desarrollo. La mejora continua de tecnologías existentes y la innovación en procesos de fabricación son imperativos. A pesar de mejoras tecnológicas ambiciosas, el análisis sugiere que estas podrían considerarse incrementales en comparación con descubrimientos revolucionarios.
El desafío radica en llevar nuevas tecnologías a escala comercial a tiempo para una transición energética asequible. Esto requiere diseños mejorados, nuevas combinaciones tecnológicas y la mitigación de impactos ambientales. Aunque las tecnologías limpias actuales permiten un mundo con emisiones netas cero, se instala a los gobiernos a respaldar la investigación y desarrollo tempranos para impulsar avances significativos.
Los avances recientes son notables, con el 46% de las reducciones de CO2 en 2050 provenientes de tecnologías no existentes en 2021, según el Escenario NZE actualizado. La Guía de Tecnología de Energía Limpia de ETP rastrea más de 550 diseños y componentes contribuyentes al NZE, destacando avances en diversas áreas.
En el sector del transporte por carretera, los coches eléctricos representaron el 15% de las ventas en 2022, gracias al apoyo político y avances tecnológicos. La innovación se centra ahora en mitigar la demanda de minerales críticos y aumentar la densidad energética. La batería de iones de sodio, sin minerales críticos, avanza rápidamente.
En la energía, la construcción de reactores nucleares modulares y parques eólicos marinos flotantes destaca el compromiso con tecnologías avanzadas. En la industria pesada, se produjo acero libre de fósiles en 2021 y se espera producción comercial de aluminio libre de carbono para 2026.
En el transporte de larga distancia, aviones eléctricos y biogás convertidos en bio-GNL para reemplazar el fuel oil en envíos señalan innovaciones cruciales.
A pesar del progreso, se advierte que el éxito de la innovación no debe darse cuenta por sentado. Ejemplos de retrasos en la producción de baterías de estado sólido y el subdesarrollo de vehículos eléctricos de celdas de combustible enfatizan la importancia de la vigilancia continua.
En cuanto a la financiación, la inversión en I+D de energía limpia alcanzó los $130 mil millones en 2022. Los gobiernos y las empresas comprometen fondos para proyectos de demostración, siendo esenciales para acelerar la adopción de tecnologías emergentes.
Fuente: https://www.iea.org/