El verano de 2025 ha sido excepcionalmente intenso. Según AEMET, junio se convirtió en el mes más cálido registrado en España, con una temperatura media de 23,6 °C, superando en 0,8 °C el récord anterior y en 3,5 °C la media histórica del periodo 1991‑2020. En julio, las olas de calor continuaron azotando la península, con máximas de hasta 42 °C en la Vall d’Albaida (Valencia) y registros de 38 °C en Alicante .
Estas condiciones no solo batieron récords, sino que también dejaron un saldo trágico: entre mayo y julio se registraron al menos 1.180 muertes atribuibles al calor extremo, frente a las 114 del mismo periodo de 2024. Este escenario tórrido supone un desafío sin precedentes en la gestión de la salud y seguridad en obras, donde los trabajadores están expuestos permanentemente a altas temperaturas.

Importancia de la prevención en obras

Los trabajadores en obra son especialmente vulnerables al estrés térmico. Las olas de calor y las llamadas “noches tropicales” (mínimas por encima de 25 °C) dificultan la recuperación nocturna y aumentan la fatiga. Según expertos, en junio de 2025 se batieron nueve récords diarios de temperatura máxima, un tercio de los días del mes.
Sin protocolos específicos y una correcta organización del trabajo, los golpes de calor, la deshidratación y la disminución de la atención son frecuentes. Para los responsables de prevención en AFJ Global, garantizar la seguridad de las personas no es una opción: es una obligación legal y moral.

Medidas fundamentales para proteger al trabajador

Para hacer frente al riesgo térmico en obras durante las olas de calor, es fundamental rediseñar los horarios de trabajo, evitando las horas centrales del día (de 12:00 a 17:00) y priorizar las tareas más exigentes en las franjas más frescas. La hidratación debe ser constante, por lo que es esencial disponer de agua fresca junto al puesto de trabajo y fomentar el consumo regular entre los operarios. Asimismo, deben habilitarse zonas de sombra y descanso en espacios ventilados o climatizados siempre que sea posible. Además, los equipos de protección individual deben adaptarse a las condiciones de calor, empleando prendas ligeras y transpirables, cascos ventilados, gafas de sol y protección solar adecuada. Por último, la formación continua y la vigilancia activa son clave: todo el personal debe estar preparado para reconocer los síntomas de agotamiento por calor y actuar de inmediato siguiendo los protocolos establecidos.

En AFJ Global, la seguridad es parte del trabajo

Desde AFJ Global, integramos estas medidas en todos los proyectos de obras e infraestructuras verificadas por nuestros técnicos PRL. Diseñamos protocolos específicos para olas de calor, adaptamos turnos según previsiones meteorológicas y garantizamos el acceso a agua, sombra y descanso. Además, formamos a los equipos para que reconozcan y actúen ante señales de urgencia térmica.
Porque para nosotros, cuidar a las personas es hacer el trabajo con seguridad y bienestar.