En el transcurso de este año, el progreso en la intensidad energética ha experimentado una desaceleración significativa, alcanzando tan solo un 1,3%, cifra por debajo del promedio histórico. Sorprendentemente, este estancamiento se produce a pesar de las considerables políticas adoptadas por diversos países medidas para abordar la crisis energética actual. Examinamos cerca de tres claves dinámicas que arrojan luz sobre este fenómeno: las diferencias regionales, los desfases temporales en la implementación de políticas y sus impactos, y las tendencias en estilo de vida y tecnología.

Desigualdades regionales: Un vistazo a China, Estados Unidos y la Unión Europea

El análisis de las tendencias regionales revela que, a pesar del estancamiento global, algunas naciones han logrado avances notables. La Unión Europea, sintiendo los efectos inmediatos de la crisis energética, registró un impresionante progreso del 8% en 2022, seguido de un 5% en 2023. Estados Unidos también experimentó mejoras significativas, con un aumento del 4% en 2023, atribuido a altos precios de la energía y condiciones climáticas favorables.

En contraste, China experimentó un progreso más débil debido al resurgimiento económico y un aumento significativo en el uso de petróleo en la industria petroquímica. Este cambio en el equilibrio económico global, combinado con la desaceleración en la intensidad energética en China y otras regiones, contribuye a la desaceleración general del progreso a nivel mundial.

Impacto de regulaciones y desfases temporales

La implementación de regulaciones estrictas, como los Estándares Mínimos de Rendimiento Energético (MEPS) y estándares de eficiencia de combustible, ha demostrado tener efectos significativos en la eficiencia energética. Sin embargo, la lenta rotación de existencias y el tiempo requerido para incorporar cambios de diseño y producción generan desafíos. El análisis indica que la sustitución de unidades antiguas por otras más eficientes lleva varios años, lo que afecta la tasa anual de mejora.

Comportamiento del consumidor y su impacto en la demanda energética

A pesar de los avances en eficiencia energética, las elecciones del consumidor pueden contrarrestar estos logros. En el sector de la construcción, el tamaño medio de las casas ha aumentado en algunos países, contrarrestando las ganancias de eficiencia en el consumo por metro cuadrado. En el transporte, los vehículos más grandes y el aumento en el número de pasajeros por kilómetro contribuyen a la presión al alza en la demanda de energía.

Mirando hacia el futuro

Si bien el progreso en intensidad energética en 2023 ha sido menor de lo esperado, el análisis detallado de las dinámicas regionales y las complejidades en la implementación de políticas arroja luz sobre las razones detrás de esta desaceleración. A medida que los países buscan abordar estos desafíos, será crucial considerar no solo las regulaciones y políticas, sino también comprender y abordar el comportamiento del consumidor para lograr avances sostenibles en la eficiencia energética.

Fuente: https://www.iea.org/reports/energy-efficiency-2023/why-is-energy-intensity-progress-lower-in-2023-despite-significant-policy-action